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Hoy en día oímos hablar mucho de dependencia emocional. Pero, ¿qué es realmente la dependencia emocional? ¿Se está confundiendo la dependencia natural y normal humana propia de un apego seguro con la dependencia emocional dañina? En mi opinión, a veces sí.

Las personas necesitamos depender para sobrevivir, la dependencia emocional es lo que nos permite seguir viviendo.

Hemos escuchado tantas veces que teníamos que ser independientes que nos lo hemos llegado a creer y hemos crecido pensando que primero teníamos que ser autosuficientes y querernos a nosotras mismas para que así nos quisieran. Y nada más lejos de la realidad. Necesitamos que nos quieran primero, para poder querernos. Porque, ¿si no me han querido como necesitaba cómo voy a saber quererme?

En todo tipo de vínculo hay una parte de dependencia emocional necesaria para que la propia relación pueda darse. En este sentido se entiende la dependencia como una necesidad humana básica. Como somos seres relacionales, necesitamos sentirnos vistas por los demás para así podernos mirar a nosotras mismas.

Estar en relación implica depender y en función de cómo sea tu estilo de apego esta dependencia será vivida de forma agradable, angustiosa, peligrosa, amenazante o insuficiente.

Es importante no confundir la dependencia emocional normal con la dependencia emocional que hace que te olvides de ti y descuides tus necesidades.

Para muchas personas pensar que necesitan depender de los demás les hace sentir como “dependientes” entendido desde un punto de vista negativo. Llegan a creer que si dependen son más débiles, no se sienten tan fuertes y pueden llegar a sentir culpa por depender “más de la cuenta” y no poder ellas solas. Pero los seres humanos no podemos solos, necesitamos de los demás.

Una persona con un apego ansioso dependerá más de la otra persona y al mismo tiempo sentirá mucho miedo de depender tanto y que la otra persona se pueda ir.

Estas personas necesitarán estar muy cerca de la otra persona, sentir que son su prioridad, que la otra persona está ahí constantemente y, al mismo tiempo, pueden sentir mucho miedo de que esa persona se vaya y conectar con la herida de abandono. Este tipo de personas va a tender a depender más emocionalmente de su pareja, amigos o familia y pueden sentir que necesitan más, que no es suficiente. Aquí hablaríamos de una dependencia emocional dañina en el momento en el que las necesidades propias se olviden y se descuiden, perdiendo la autonomía y priorizando el bienestar de la otra persona por encima del propio. En ese caso, se necesitaría aumentar la propia autonomía pero respetando y entendiendo que una parte de dependencia formará parte de una relación segura.

¿Tengo dependencia emocional?

Por otro lado, una persona con un apego evitativo o desorganizado puede sentir la dependencia emocional como una amenaza para su autonomía y sentirá miedo de acercarse mucho a la otra persona, depender de ella y perder su libertad.

Estas personas necesitarán preservar sus espacios individuales y sentir que la otra persona no le exige una presencia constante. Para estas personas, la terapia irá enfocada en que puedan sentir seguridad en el vínculo y puedan ir ganando confianza en las relaciones para que sientan que estar en relación y depender es una necesidad humana básica. También será importante trabajar las defensas y los miedos que se activan cuando están en relación.
Si no existiera dependencia emocional, no habría conexión con la otra persona, no habría sentimiento de cuidado, de permanecer, de estar y ser sensible a las necesidades de la otra persona. Así que sí, la dependencia emocional es natural y humana.